Llamamos fresa comúnmente, al fruto comestible de una planta herbácea vivaz de pequeño tamaño de la familia de las rosáceas.
También denominada fresilla, por su diminuto tamaño, o fresón en su variedad más grande que, proviene de dos especies americanas que se mezclaron a su llegada a Europa.
Su origen como fruto silvestre lo encontramos en las laderas montañosas de los Alpes, pero hoy en día, las comercializadas, son de procedencia de cultivos intensivos que con la ayuda de invernaderos consiguen que podamos consumirla todo el año. Aunque personalmente, siempre es más aconsejable consumirla en "su temporada".
Es un fruto de escaso tamaño, de forma cónica o redondeada y de un color rojo brillante. Su pulpa es mantecosa y frágil, ya que se deshace a la más mínima presión y de un sabor intensamente dulce en su estado de plena madurez. Pero lo que más caracteriza a la fresa es su aroma intenso.
Existen muchos tipos de variedades en el planeta, más de dos mil, pero en el mercado español predomina la llamada "reina de los valles".




